¿En qué inviertes tu energía?

Desde el inicio del confinamiento entramos en una carrera aparente para demostrar quién podía hacer más, quien tomaba más cursos, quien aprendía más habilidades, quien leía más libros, quien hacía más ejercicio… La ilusión de la disponibilidad de tiempo nos empujó a muchos a buscar cómo ocupar nuestros días. Siempre enfatizo que hay una gran diferencia entre usar el tiempo con intención y estar ocupados. Es muy distinto llenar nuestros días con muchas cosas que hacer, a invertir nuestra energía y tiempo en aquello que vale la pena ser hecho. Por ello es importante detenernos a preguntarnos ¿en qué estamos invirtiendo nuestro tiempo y energía?, no desde una visión de mantenernos ocupados, sino bajo la lupa de saber a dónde nos está llevando eso que estamos haciendo.

La burbuja del optimismo

Durante estos días me he dado cuenta que hay un llamado al optimismo y la positividad extrema que me parece un poco riesgoso. Si bien es cierto que nuestra actitud ante las cosas determina en gran medida como las interpretamos y en consecuencia como las percibimos, también es cierto que somos seres emocionales. Y nuestro abanico de emociones no puede estar reducido sólo a aquellas emociones que nos hacen sentir bien, hay emociones incomodas y están ahí por una razón.

3 estrategias de autocuidado en la cuarentena

Estamos en condiciones muy extraordinarias, sin embargo, la vida sigue y ciertos aspectos de ella nos siguen demandando un ritmo de trabajo “normal” que no siempre estamos en condiciones de seguir. Es importante recordar que no estamos trabajando en casa, no es un Home office; estamos confinados en casa intentando continuar con nuestro trabajo. Por lo que no podemos esperar que nuestro nivel de energía o de productividad no se vea afectado por las condiciones externas por las que estamos pasado. Por ello hoy quiero compartirte 3 estrategias de autocuidado para evitar sentirte abrumado.