Seleccionar página

La incomodidad es la primera señal de que aquello que hay en nuestra vida necesita un cambio, pero ¿qué pasa cuando ignoramos ese impulso y nos acostumbramos a la incomodidad? Se dice que el primer momento en que la incomodidad nos hace generar un cambio es nuestro propio nacimiento. Cuando ese lugar, que por 9 meses fue el lugar perfecto y nos llenó de todo lo que necesitábamos, deja de ser el ideal es cuando surge ese impulso natural de nacer. No es que necesariamente sea un acto consciente, pero hay un impulso muy básico que le dice a nuestro ser que ese lugar perfecto ahora se siente incómodo, y que por consiguiente necesitamos hacer algo.

Adaptarse a todo

Este instinto que genera el cambio es importante porque a lo largo de nuestra vida ese impulso de que algo no está bien es el que nos ayuda a movernos y crecer. Sin embargo, conforme crecemos también adquirimos la habilidad de adaptarnos. Esa habilidad que nos permite lidiar con los cambios e imprevistos y nos ayuda a flexibilizarnos cuando es necesario, también tiene sus bemoles.

El problema es cuando nuestra capacidad de adaptación se vuelve contra nosotros mismos y nos hace adaptarnos a cosas que no deberíamos. Pienso, en esos momentos en que nos acostumbramos a qué ciertas cosas no funcionen y en vez de arreglarlas simplemente nos resignamos a vivir con ello. Por ejemplo, esa puerta cuya chapa se traba, pero que ya le tenemos el truco, aunque lo único que necesita es un poco de aceite. O ese tapete doblado que nos hace tropezar todos los días, pero que nos acostumbramos a brincar en lugar de repararlo.

Cuando la incomodidad se vuelve cómoda_adaptabilidad

Y puede que no siempre se trate de algo externo que podríamos arreglar en 5 minutos. Sino también de esas cosas que nos afectan más profundamente, como un trabajo que no nos satisface, una relación poco sana o incluso las dolencias físicas que ignoramos porque nos acostumbramos a ellas.

La incomodiad es transitoria

En la naturaleza la incomodidad juega un papel importante. Le dice a las diversas formas de vida que su entorno demanda algo de ellos o que hay algo en el sistema que no está en equilibrio. Es una señal de alerta que busca denotar un problema o generar una acción para producir un cambio. Si no hay una respuesta ante esta alerta es muy probable que el sistema se ponga en riesgo y por lo tanto las formas de vida que lo integran no puedan alcanzar su potencial. En la naturaleza la incomodidad es transitoria, nos permite hacer un puente para el cambio, para generar mejores condiciones, pero no se supone que sea permanente.

Siempre nos dicen que necesitamos salir de nuestra zona de confort, que tenemos que atrevernos a estar incómodos para alcanzar nuestro máximo potencial, si bien es cierto que esto nos ayuda a crecer y aprender, creo que necesitamos agregar un pequeño asterisco y recordar que la etapa de incomodidad no busca ser el fin último, sino que tenemos que dar el salto a la siguiente etapa de aprendizaje o expansión. Creo que es importante detenernos a observar en que cosas estar incómodo se ha vuelto cómodo, ya sea porque estamos evadiendo el cambio o porque tenemos miedo a lo que implica o porque simplemente estamos ignorando la señal de alerta que es la incomodidad. Así que está es mi invitación de esta semana ¿En qué cosas en tu vida te has acostumbrado a estar incómodo? ¿Qué quisieras hacer con para cambairlo?

Descubre más desde Dana Landa

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo