Arrancamos Junio y parece que el mundo sigue conmocionado, este 2020 parece ir de una crisis a otra y en lo personal hay momentos en que resulta abrumador. Pensando en lo importante de resignificar la crisis, estaba recordando el origen de esté blog. Comencé a escribir después de una crisis laboral importante, fueron esas dificultades las que me animaron a iniciar esta aventura, que había estado postergando durante mucho tiempo. Todos enfrentamos crisis en diferentes momentos de nuestra vida, algunas veces son etapas relativamente fáciles de superar, pero en otras ocasiones estas experiencias son un parteaguas para nosotros. Superar una crisis requiere mucho trabajo personal y en general nos lleva a cuestionar lo que hacemos o lo que somos. Reconstruirnos después de la crisis dependerá de nuestra capacidad de resiliencia, es esta habilidad la que nos permitirá convertir esos momentos de ruptura en oportunidades de crecimiento y transformación. Con esto en mente hoy te quiero compartir 3 herramientas que te ayudarán a fortalecer tu resiliencia.   

Aprende a reconocer y procesar tus emociones

Las crisis vienen acompañadas de un mar de emociones y sentimientos, el enojo, la ansiedad, el miedo, la tristeza; pueden llegar a desbordarnos y en muchas ocasiones deseamos que se vayan lo antes posible. Sin embargo, fingir que no existen o que no te afectan suele ser bastante contraproducente en el largo plazo. Por ello para fortalecer nuestra resiliencia siempre es importante aprender a reconocer, nombrar y procesar tus emociones. Piensa en tu mundo emocional como un ecosistema, la crisis rompe el equilibrio como lo haría un incendio, por ejemplo. Evidentemente lo primero que hay que hacer es apagar el fuego, después cuando la crisis está controlada tenemos que evaluar los daños. Las emociones nos sirven para eso, para valorar cuál ha sido el efecto de la crisis en nosotros. Son grandes indicadores de lo que necesitamos trabajar y en consecuencia de lo que nos permitirá sanar para regresar el equilibrio al ecosistema.

Trabaja tu tolerancia a la frustración

A nadie le gusta que las cosas no salgan como las planeamos, a ninguno nos alegra cuando no logramos lo que queremos o cuando factores externos arruinan nuestras expectativas. Sin embargo, la manera en que reaccionamos a esas situaciones dice mucho de nuestra capacidad de gestionar nuestras emociones y de nuestra flexibilidad mental. Normalmente nos sentimos frustrados cuando algo no responde a lo que esperábamos, ya sea que no siga nuestros planes o no cumpla con la expectativa. En situaciones así la frustración es normal, pero el berrinche es opcional.  Trabajar nuestra tolerancia a la frustración significa entender que, aunque tenemos talentos que nos hacen únicos, no somo el centro del universo y por consiguiente, no todo se mueve de acuerdo a nuestros deseos. Implica ser conscientes de que siempre hay variables fuera de nuestro control y que, aunque hagamos todo como esperábamos, los accidentes suceden y las eventualidades siempre pueden ocurrir. La tolerancia a la frustración no se trata de resignación o mediocridad. Se trata de aceptación y flexibilidad.  

Desarrolla tu creatividad

Finalmente, la mejor manera de fortalecer nuestra resiliencia es atrevernos a desarrollar nuestra creatividad. Haz cosas nuevas, sal de tu zona de confort, anímate a ver las cosas desde otra perspectiva. Alimentar la creatividad te ayudará a visualizar nuevas opciones ante una crisis, y te permitirá resignificar el error y trabajar en tu miedo al fracaso. Cuando nos aventuramos a intentar algo nuevo, que jamás hemos hecho, es muy probable que no seamos buenos desde un inicio, que nos tome tiempo aprender, pero ese proceso de ir paso a paso, de encontrar nuestros fallos y corregirlos nos permite crecer y adquirir nuevas habilidades. La creatividad fortalece la resiliencia porque nos permite ver posibilidades en los obstáculos.

Nadie esperaba una pandemia mundial, nadie tenía en la mente ninguna de las crisis que hemos vivido en los últimos meses. Sin embargo, todos podremos salir de esto, ciertamente las crisis han sido muy diferentes para cada persona, y lo que resulte de ellas también será muy distinto. La invitación de hoy es fortalecer las habilidades que todos tenemos para poder responder ante ello de la mejor manera que podamos. Cómo te compartí en la transmisión en vivo de esta semana, la resiliencia es un músculo que ejercitamos constantemente. Necesitamos tener clara una visión de futuro que nos permita entender que ésta tormenta pasará y que podremos estar del otro lado, lo importante es preguntarnos ¿Cómo queremos salir de esto?.

Gracias por leerme, hasta la próxima semana.

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