Mis últimos días han sido sumamente agitados, el verano suele ser una temporada de mucho trabajo para algunas de las actividades que hago y eso implica trabajar con equipos muy diversos y empresas con enfoques muy distintos sobre la forma de ver a sus colaboradores. Por lo mismo una de las observaciones que he hecho este verano ha sido cuan diferente es el trato cuando una empresa tiene una visión de equipo y colaboración y cuando más bien ven a las personas como simples ejecutores. Cuando nos aproximamos a los miembros de un grupo desde una visión de equipo, el bienestar de las personas es tan importante como el proyecto, esto significa que para lograr los mejores resultados nos interesamos por los miembros del equipo que están involucrados, desarrollamos su talento y hay un apoyo tangible a cada una de sus necesidades; lo cual se refleja directamente en la meta común a cumplir. Por el contrario, cuando la visión al grupo está centrada en exclusivamente en el proyecto y en los resultados independientemente de las personas, se suelen pasar por alto necesidades de los involucrados y en consecuencia se genera un ambiente poco colaborativo. Cuando me toca ser responsable del equipo siempre procuro tener un enfoque centrado en las personas, pero ¿qué pasa cuando estás del otro lado y no tienes poder de decisión al respecto? ¿Cómo respondes ante un liderazgo que no tiene en cuenta las necesidades de los miembros del equipo?

En mi experiencia el paso número uno es aprender a poner límites, una de las dificultades que genera encontrarte en un equipo que no está centrado en las personas es que las exigencias pueden a llegar a ser poco razonables, lo que genera frustración y desgaste innecesario. Aprender a poner límites claros es clave para no cargarte de trabajo que no te corresponde o que pueda resultarte incómodo. Lo importante es ser asertivo al comunicar tus límites dejando en claro lo que excede tus responsabilidades y porque consideras que las tareas resultan inadecuadas sin necesidad de generar conflicto.

Otro punto importante para manejarte en una situación así es intentar ser empático con las personas a tu alrededor. Es muy probable que las personas a cargo también se sientan poco tomados en cuenta y tengan que responder a exigencias no razonables. Aplicar un poco de empatía de ayudará a evitar enojos innecesarios que seguramente sólo te desgastarán a ti y no lograrán generar un gran cambio. Considera que no siempre es posible estar en una posición en la que puedas tomar las decisiones que te gustaría, evita engancharte con conflictos que no permitan generar soluciones reales. Eso sí no dejes de comunicar los puntos con los que te encuentras en desacuerdo, muchas veces es necesario generar conciencia sobre lo que sucede antes de que se puedan tomar cartas en el asunto.

Finalmente, es muy importante tener claro cuando es suficiente, es decir cuando las circunstancias rebasan tus límites y comienzan a afectar los aspectos no negociables. A veces tendemos a soportar condiciones inadecuadas por miedo a los cambios, a no encontrar otro espacio de trabajo o a parecer problemáticos. Y si bien es muy probable que no puedas hacer un cambio radical de un día a otro, también es cierto que tienes que considerar el nivel de desgaste que puede generarte un espacio tóxico que no toma en cuenta tus necesidades. Valora lo que es mas importante para ti y recuerda que tu paz personal siempre es una prioridad. Si consideras que el espacio o el equipo de trabajo en el que te encuentras no es el adecuado para ti, elabora una estrategia de salida y toma acción para encontrar un lugar donde te sientas cómodo y puedas desarrollarte al máximo.

Recuerda que a veces las condiciones del entorno no son siempre favorables, pero aprender a trabajar con ello y a conocer tus límites te ayudará a encontrar espacios donde puedas aportar de la mejor manera. Y tú ¿Qué estrategias utilizas cuando te encuentras en equipo que no toma del todo en cuenta a las personas?

Gracias por leerme, hasta la próxima semana.

Deja un comentario