Además de mis dos gatos en casa hay tres inquilinos más que no suelen salir muy a menudo, son tres grandes tortugos que disfrutan sus días tomando el sol y molestándose unos a otros. Contrario a lo que suele pensarse los tortugos no son nada tranquilos y tienen mucho de salvajes. Cuando comen peces vivos se transforman en pequeños dinosaurios voraces y feroces. Algo que me ha asombrado mucho de estos reptiles es que son sumamente persistentes y aunque no lo parezca aprenden. Los tortugos salen a pasear cada cierto tiempo para estirar las piernas, cuando eso sucede solíamos colocar una reja de plástico para evitar que huyeran, sin embargo, uno de ellos aprendió que podía meter su pata en los cuadros de la reja y jalar para recorrerla, cuando lo hace repetidas veces logra moverla lo suficiente para salir del confinamiento. No importa cuantas veces vuelvas a poner la reja, él volverá a moverla un cuadrito a la vez. Su constancia en ese sentido es envidiable. Para la mayoría de nosotros ser constante no siempre es fácil, hay miles de razones por las cuales podemos decidir dejar algún propósito o cualquier hábito. Siempre es fácil encontrar algún buen pretexto para soltar una actividad, sin embargo, lo cierto es que ser constante es la mejor forma de lograr resultados.

Uno de los mayores retos para mantener la constancia es que en muchos ocasiones no logramos ver los resultados de manera inmediata y eso nos desanima. Tendemos a plantearnos metas con una visión a corto plazo y esto nos hace esperar ver cambios instantáneos, pero para ver resultados necesitamos mantener el esfuerzo a lo largo del tiempo. El ejemplo más común de esto es el ejercicio, cuando comenzamos tenemos toda la intención de mejorar nuestra condición física y ver cambios en nuestro cuerpo, pero a las dos semanas de ejercicio no hay nada y comenzamos a desmotivarnos y a sentir que eso no funciona. Sentir que no hay resultados es la mayor causa abandono de proyectos y de hábitos.

Otra de las razones por las que perdemos la constancia tiene que ver con no prever las complicaciones. Cuando las cosas fluyen todo parece muy fácil, pero cuando surgen eventualidades que complican lo que estamos intentando podemos fácilmente rendirnos y abandonar. Es importante considerar que habrá momentos en que las cosas no saldrán del todo como lo esperamos y eso no significa que el esfuerzo no valga la pena. Cuando aprendemos algo nuevo, por ejemplo, podemos empezar con mucho entusiasmo, pero cuando las cosas se ponen más difíciles o descubrimos algún aspecto que no se nos facilita, podemos caer en la trampa de dejar que esas dificultades nos limiten.

La constancia es una herramienta muy poderosa para construir tus metas y te permitirá llegar tan lejos como lo imagines. Sin embargo, para que funcione es necesario utilizarla tomando en cuenta todos los factores alrededor del proyecto, el cambio o la actividad que queremos hacer. La mejor forma de ser constante es centrarnos en la formación de hábitos y no dejarle todo a la motivación o en la fuerza de voluntad, pues ambas son limitadas y dependen de otros elementos. En este sentido la clave de la constancia es tomar pequeños pasos cada día y establecer metas muy realistas que te permitan cumplirlas. Considera que siempre será mejor un paso muy pequeño todos los días que querer ir a pasos agigantados y durar sólo una semana.

Una manera de ayudarte a observar tu avance y reforzar tu compromiso es mantener un registro o tracker de los hábitos que estás formando para lograr lo que te propones. Para esto puedes utilizar un cuaderno o una app, el punto es que puedas seguir visualmente las actividades que haz realizado y puedas dar seguimiento a los días, verás que conforme vas consiguiendo una racha te sientes con más ganas de continuar y te ayudará a ser más paciente para esperar los resultados en el largo plazo.

Ser constante sin duda te permite alcanzar metas más grandes y lograr proyectos más ambiciosos, pues te dará bases sólidas para construir aquello que deseas. Lo importante es aprender a dejar ir la inmediatez en favor de esa visión más poderosa de ti mismo en el largo plazo.

Gracias por leerme, hasta la próxima semana

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