La semana pasada me tocó estar en un curso sobre inteligencia emocional, durante la sesión hicimos varios ejercicios de autoconocimiento y en algún momento nos dieron una hoja con algunas preguntas para responder de manera automática. La instrucción era responder con lo primero que nos viniera a la mente, sin pensar demasiado y sin preocuparnos por si estaba bien o mal. Había preguntas sobre las cosas que te gustan de ti o te motivan a seguir adelante, o sobre aquellas cosas que te preocupan o quieres lograr. Pero me dio mucha curiosidad una pregunta en particular, que pedía que pensaras en algo que cambiarías de ti. Me llamó la atención porque no lograba encontrar una respuesta, me quedé pensando un buen rato en ella, la brinqué y seguí con las demás, y regresé a ella para seguir pensando. Tras un momento me di cuenta de que estaba dándole demasiadas vueltas, que el punto era responder lo primero que viniera a la mente, y me hizo pensar que aquello es algo que a veces me sucede. Me detengo a meditar demasiado sobre cosas que no necesariamente necesitan ese nivel de escrutinio y el exceso de análisis no siempre me ayuda a dar el siguiente paso.

En lo personal reconozco que tengo una tendencia a pensar demasiado las cosas, es muy raro que tome una decisión de manera impulsiva o por instinto. Esto me ha ayudado en más de una ocasión, pero también observo que me hace ser muy lenta para generar cambios y por lo mismo me hace postergar decisiones. En general sé que esto me sucede cuando no tengo suficiente información, siento que hay demasiadas cosas fuera de mi control o cuando mi yo perfeccionista aparece y quiere resultados impecables. Manejar la incertidumbre es un tema con el que aun trabajo, y me doy cuenta de que cuando siento que hay cosas que no puedo prever, o sobre las que me siento insegura, tengo una tendencia a quedarme quieta… pensando. Al final el sobre análisis y la necesidad de tomar la decisión correcta me impiden pasar a la acción.

Cuando dejo que esto suceda el resultado es postergar las cosas, dejar de hacer o simplemente evadirlas lo más posible. Lo que ocasiona que los cambios no se den, las oportunidades se pierdan o simplemente pierda el ritmo de trabajo. Cuando eso sucede he encontrado que me es muy útil sentarme a escribir sobre los miedos detrás de mi inacción, aunque parece contradictorio me ayuda pensar en el peor escenario y escribir todas las cosas que podrían ir mal. Una vez hecho esto me sirve preguntarme ¿Es eso cierto? Si las cosas salieran así de mal ¿De verdad todo sería tan catastrófico? ¿Qué es realmente lo peor que puede pasar? Y sobre todo ¿Qué miedo es el que no estoy queriendo ver?

La conclusión a la que suelo llegar después de ese análisis es que, por un lado, esos escenarios catastróficos son normalmente muy poco probables, y que aun cuando fueran cierto, siempre hay una manera de salir de eso. Tener claro esto, me ayuda también a enfocarme en el otro lado de la moneda ¿Qué pasa si las cosas salen bien? Me he percatado que a veces lo que está detrás de mi falta de decisión o de movimiento no es necesariamente el miedo a que las cosas salgan bien, sino todo lo contrario, a veces el mayor miedo es que las cosas resulten. Traer la atención a estas ideas y sobre todo hacerlas conscientes siempre es de ayuda para lograr ver más allá de ellas y evitar que sigan convirtiéndose en un freno.

Lo cierto es que todas las situaciones implican un mayor o menor grado de incertidumbre, todas las decisiones implican dejar unas cosas por otras y sin duda nada que hagamos podrá ser total y absolutamente perfecto. Y todo eso está bien. Es a partir de eso que podemos aprender cosas nuevas, crecer, fortalecer nuestros talentos y seguir desarrollándonos. Al final de cuentas permanecer en la inacción es mucho más peligroso en el largo plazo que asumir el riesgo que implica el movimiento. Cuando sientas que llevas demasiado tiempo pensando y analizando un cambio o una decisión tal vez sea necesario tener el coraje de tener fe en ti mismo y dar el siguiente paso.

Gracias por leerme, hasta la próxima semana

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