El poder del hábito

En las últimas semanas he descubierto lo fuerte que pueden ser mis hábitos. Desde siempre mi desayuno ha incluido sólo un vaso de leche con chocolate y durante años eso me fue suficiente para arrancar el día. No era extrañar, pues el desayuno de mi padre siempre ha consistido en solo su amada taza de café. Hace unos años, cuando comencé a cuidar mi alimentación, cambié el vaso de leche por un batido verde. Para mi aquello ya era un gran avance, pues mi estomago no está acostumbrado a tomar nada solido tan temprano. Sin embargo, en la última cita con mi doctora, ella ha insistido en que debo comer sólidos, en particular proteínas, por las mañanas.  La simple idea de comer tanto tan temprano no me parece en absoluto atractiva y, por consiguiente, lograr cambiar mis hábitos alimenticios ha sido todo un reto.

DL_El_Poder_Del_Habito_1El ejercicio de reestructurar un hábito tan consolidado me ha hecho pensar en cómo algo tan simple se convierte en una parte tan integral de tu día a día. Por definición, un hábito es una actividad que hacemos de manera reiterada, de forma tal que nuestro cerebro no necesita ni siquiera tomar decisiones al respecto. Lo hemos repetido tantas veces que el cerebro se sabe perfectamente el camino y, por tanto, requiere muy poco de nuestra concentración para hacerlo. Nuestros hábitos pueden ser muy útiles, ya que nos permiten concentrar nuestra energía en aquello que realmente importa y convertir actividades necesarias, cómo lavarse los dientes, en algo más sencillo.

De esta forma, los hábitos pueden ser benéficos y contribuir a nuestro crecimiento, pero también podemos generar hábitos poco saludables o que se contraponen a nuestros objetivos. Construimos hábitos de manera tanto consciente como inconsciente, y hay veces en que no nos damos cuenta cuando algo se ha convertido en un hábito hasta que comienza a interferir con algo que queremos lograr o hasta que tratamos conscientemente de cambiarlo.

Construir hábitos de calidad es útil cuando queremos mejorar nuestro bienestar o cuando estamos buscando alcanzar un objetivo, pues aquello que hacemos todos los días se convierte no sólo en una actividad, sino en una parte muy importante de la forma en que nos concebimos a nosotros mismos en muchos sentidos. Hay un gran poder en la constancia, porque aquello que hacemos reiteradamente constituye un estilo de vida y el uso que hacemos de nuestro valioso tiempo. Vale la pena ser conscientes del tipo de hábitos que cultivamos todos los días por esto.

DL_El_Poder_Del_Habito_2No hay una sola forma de construir o modificar un hábito. Cómo muchas de las cosas implicadas en el crecimiento personal, depende mucho de nuestro autoconocimiento, pero si quieres comenzar a mejorar la calidad de los hábitos que constituyen tu día a día un buen punto de partida es comenzar a observar tu rutina diaria. ¿Cuáles son aquellas actividades o tareas que realizas todos los días? ¿Cuáles de ellas son actividades no negociables (como tomar batido verde cada mañana, en mi caso) o necesarias (cómo lavarse los dientes)? ¿Cuáles de ellas contribuyen verdaderamente a que tu día funcione o suman a tu bienestar? ¿Cuáles de ellas hacen todo lo contrario?

Observar nuestros hábitos es un buen ejercicio para saber si estamos dedicando tiempo y energía a construir aquello que realmente queremos, si lo que constituye nuestro día a día y, en consecuencia, nuestro estilo de vida, está caminando en la dirección a la cual queremos dirigirnos. Si descubres que aquello qué haces de manera reiterada no está alineado con la forma como te quieres sentir, ¡no te preocupes! Durante este mes estaré compartiendo algunas herramientas que puedes tomar en cuenta para construir o modificar tus hábitos.

Gracias por leerme, hasta la próxima semana.

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