5 tips para mantener tus cambios

Durante estás primeras semanas del año he dedicado una buena parte de mi tiempo a planear todos los proyectos que quiero lograr este 2018 (¡muchos de los cuales verás muy pronto en la página!). Sin embargo, los últimos días me he dado cuenta de que mi mente está terriblemente dispersa y, por consiguiente, hay algunos cambios que me están costando más trabajo del esperado. A veces, la parte más difícil de plantear propósitos no siempre es tener claridad en qué quieres hacer, si no ser capaz de generar y conservar los cambios que te lleven a lograrlo. Intentar mantener la motivación inicial no siempre es fácil, pues muchas veces cuando regresamos a la rutina diaria, lo cotidiano nos arrastra y resulta complicado ir en contra de nuestras propias tendencias. Por ello, hoy quiero compartirte cinco tips que me ayudan a volver a enfocarme y que puedes tomar en cuenta para que tu lista de propósitos no se quede olvidada en el primer intento.

Fotos artículos (9)Analiza tus razones.- La parte más importante para realizar y mantener un cambio es tener muy claro el por qué quieres hacerlo. Es muy común que iniciemos el año con buenas intenciones, pero no tengamos muy claro las razones de fondo para realizarlas. Si no atamos esas metas a razones reales para nosotros es muy fácil abandonarlas. Por ejemplo, si tu propósito es bajar de peso porque todo mundo lo dice, es muy probable que la intención no dure mucho. En cambio, si te planteas bajar de peso porque quieres mejorar tu estado de salud y cambiar tu estilo de vida a uno más saludable, para evitar enfermarte tan seguido, es más probable que logres tu objetivo ya que cada vez que no quieras hacer ejercicio puedes recordar tus razones para motivarte. Recuerda que nuestra motivación se mueve normalmente por dos razones: Evitar el dolor o garantizarnos placer. Por ejemplo, hacer ejercicio para evitar enfermarnos o para vernos bien. Piensa en qué es lo que te mueve a ti y cómo puedes usar eso a tu favor.

Hazlo no negociable.-  Cuando llevamos un tiempo haciendo una actividad es fácil que nuestra mente nos haga pensar cosas como “por un día no pasa nada” o que “puedes darte un lujo”. Sin embargo, si llevas un cambio a la esfera de la negociación, abres la puerta para abandonar. Si sabes que si sedes una vez no podrás decirte que no a la siguiente, es mejor decirte que no desde un principio. Hacer tu propósito no negociable puede ser difícil, pero sin duda ayuda a evitar caer en la espiral de los pretextos; para ello puedes aplicar el siguiente punto.

Mantente claro del resultado.- El cambio implica resistencia e irremediablemente genera incomodidad, no es fácil transformar a tu viejo yo en la nueva versión que quieres crear. Tu cuerpo es adicto a tu zona de confort, por lo que romper con ello puede resultar complicado. Por eso es importante tener muy claro cuál es el resultado que esperas lograr, cómo te quieres ver, qué cosas van a suceder y sobre todo cómo te quieres sentir. Mantener esa imagen lo más nítida posible te ayuda a pasar por los momentos difíciles del cambio y a ver la luz al final del túnel. Para ello, puedes usar visualizaciones, recordatorios en tu celular, un diario dónde hables con ese yo que ya logró esos cambios o un visual board.

Fotos artículos (8)Premia tus logros.- ¡A nuestro cerebro le encantan los premios! Le ayudan a saber que va en la dirección correcta. Por eso no minimices tus logros, un paso en la dirección correcta ¡es un avance! Procura reconocerte tu esfuerzo y ten en cuenta que cambiar es siempre un reto.

Perdónate rápido y vuelve a decidir.- Si un día por la razón que sea no logras cumplir con tu propósito, no te des por vencido. No dejes que un mal día arruine por lo que estás trabajando. Muchas veces cuando fallamos en realizar un cambio en nuestra vida podemos ser muy duros con nosotros mismos, nos sentimos culpables y nuestra mente comienza a dar vueltas alrededor de nuestro fracaso. Esto puede desmotivarnos por completo y paralizarnos para realizar cualquier cambio. Por eso es importante que estés dispuesto a perdonarte cuando sucede y saber que siempre puedes volver a decidir, sólo tienes que ir un día a la vez.

La mejor manera de lograr tus metas es convertirlas en parte de tu día a día, esto implica hacer cambios que no siempre son fáciles, pero que sin duda valen la pena. El camino para realizar lo que te propones puede tener obstáculos y con las herramientas adecuadas siempre puedes superarlos.

A ti, ¿qué te ayuda a mantener tus cambios?

Gracias por leerme.

Hasta la próxima semana.

 

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