La muerte, un recordatorio del tiempo

Hoy es 2 de noviembre y en México se celebra el día de muertos. De acuerdo con las tradiciones hoy es el día en que los espíritus de nuestros difuntos vienen a visitarnos; los recibimos y honramos colocando una ofrenda con aquello que disfrutaban en vida y durante una noche se comparte una fiesta con aquellos que nos dejaron. Debo decir que está es una de las épocas que más me gusta del año; el colorido de los altares, el despliegue de sabores y olores que inundan las casas y las catrinas que caminan por las calles es un cuadro que disfruto mucho.

DL_La_Muerte_Un_Recordatorio_Del_Tiempo_1El día de muertos es una celebración especial, en México festejamos a la muerte, hacemos una fiesta para ella, la nombramos y la miramos cara a cara. Para mi celebramos la vida honrando la muerte. Cabe aclarar que no significa que nos dé menos miedo, pero la muerte nos recuerda nuestra temporalidad, la brevedad de nuestra existencia y la fragilidad de la misma. Un día como hoy me parece un buen pretexto para hacer pausa y pensar sobre aquello en que nos ocupamos mientras esperamos nuestro encuentro con aquella parca de las historias. ¿En qué se ocupan nuestros días? ¿En qué invertimos los minutos que día a día recibimos?

Lo cierto es que no siempre nos llevamos bien con el tiempo que tenemos, a veces el reloj parece ser un enemigo a vencer, ya sea porque nuestra lista de pendientes parezca no tener fin, o porque las horas se alargan mientras estamos atascados en una junta interminable.  En general vivimos el tiempo como un recurso limitado y sin embargo el tiempo es el recurso más democrático que hay, está ahí para todos por igual. Lo más curioso es que cuando decidimos que no hay tiempo para nada más, no logramos hacer nada más; pero cuando decidimos buscar minutos del día para hacer algo, el tiempo siempre aparecerá.

Si bien el tiempo medido cómo minutos y horas es limitado, nuestra percepción de él puede ser muy diferente. Basta con recordar esos momentos en que más te diviertes y estás haciendo algo que amas, aquellos en los que estás disfrutando y te sientes feliz, en esos instantes el tiempo se va como agua y “perdemos la noción del tiempo”. Mientras que cuando te encuentras atascado en el tráfico, haciendo fila en el banco para un trámite o estás en un lugar dónde no quieres estar, el reloj se rehúsa a avanzar. Nuestras emociones alrededor de la tarea o actividad que estamos haciendo modifican nuestra percepción. A qué dedicamos el tiempo y por consiguiente cómo lo administramos tiene mucho que ver con nuestras prioridades y nuestra conciencia del tiempo presente. Sin embargo, tendemos a vivir ocupados en lo urgente y no necesariamente en lo que es importante. Hace mucho me topé con ejercicio muy interesante que me encantaría compartir contigo, sólo necesitas una hoja y algo con qué escribir.

El ejercicio es el siguiente:

-Toma una hoja de papel y dóblala verticalmente por la mitad

-Sin desdoblarla, de un lado escribe todas aquellas cosas que te hacen feliz, aquellas cosas con las que te sientes pleno, que disfrutas y que son importantes para ti. Cuando hayas terminado da vuelta a la hoja.

-En la otra mitad escribe una lista con las tareas que normalmente ocupan tu día a día, aquellas cosas que son parte de tu rutina y a las que normalmente dedicas tu tiempo

-Cuando hayas terminado abre la hoja y compara ambas listas. Date un momento para observarlas y responde para ti mismo ¿Qué tan diferentes son? ¿Cuántas de las cosas que te hacen feliz ocupan tu día a día? ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Qué podrías hacer para que ambas listas se parecieran más?

DL_La_Muerte_Un_Recordatorio_Del_TiempoEs cierto que hay cosas de nuestro día a día que no necesariamente nos hacen felices pero que no podemos evitar. Sin embargo, sí podemos elegir de manera consciente por qué las hacemos y que emoción queremos que nos generen. Si con este ejercicio te das cuenta que tu día a día está lleno de cosas que no te hacen feliz, te invito a realizar pequeños cambios graduales que te lleven en la dirección correcta. Puedes comenzar por darle más importancia a las cosas que sí te gusta hacer, cuando tengas un tiempo para ellas dedícaselo al cien por ciento, no importa si son sólo 5 o 15 minutos al día, procura estar totalmente presente, física y mentalmente, y trata de evitar todas las distracciones. Poco a poco te darás cuenta de cuanto se enriquece tu día y encontrarás maneras más creativas para hacer más de eso que te apasiona. Después de todo el tiempo y el uso que hacemos de él depende totalmente de nosotros.

Al final creo que de eso se trata el día de muertos, de entender que tras nacer la muerte nos acompaña, no cómo condena sino como una certeza que nos invita a vivir cada día al máximo, que nos recuerda que nuestro tiempo en esta vida es un privilegio, y nos incita a ocupar ese tiempo en aquello que nos hace brillar.

Gracias por leerme, hasta la próxima semana 🙂

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