Estás semanas desde antes de la mudanza y el tiempo que me ha llevado reacomodarme en el nuevo espacio han estado llenas de estrés e incertidumbre. Las mudanzas son estresantes de por sí, pero en esta se sumaron varios factores que la hicieron aún más complicada. Poco antes de firmar el contrato de renta del nuevo departamento, la persona de contacto dejó de contestar las llamadas y por días no supe si tenía ya, o no, un nuevo espacio. Con el paso de los días mi angustia aumentaba, pues se acercaba la fecha para entregar mi departamento anterior. Cuando por fin hubo departamento y se pudo firmar el contrato todo estaba ya contra reloj. En consecuencia, llegar al nuevo hogar no fue precisamente un viaje dichoso, sino más bien complicado. Los retrasos, trajeron retrasos de trabajo y todo se fue sumando a esa cadena de estrés.
Lo más importante es identificar en dónde se siente el estrés. Todos vivimos la tensión de diferentes formas, para algunos el estrés se ubica en los hombros, otros los sienten en el estómago, hay que quien lo percibe en la espalda. En mi caso, mi estrés se expresa enrojeciendo la piel de mi cara, cuando estaba en la escuela, mi mamá sabía cuando eran temporada de exámenes solo con ver lo rojo junto a mi nariz. Para mí, que mi estrés se expresé de una forma tan visible es una ventaja, porque me obliga a atenderlo de inmediato y no me deja darle demasiado espacio. Entender los cambios que genera el estrés en tu cuerpo es un gran primer paso para gestionarlo pues te permite reconocer tus señales de alerta para atenderlo cuanto antes.
Otro aspecto importante para manejar el estrés es cuidar lo que comes. En las temporadas de más estrés solemos descuidar mucho nuestra alimentación. Nuestro cuerpo nos pide una dosis extra de carbohidratos y tendemos a tener más antojos de azúcar. Lo que nuestro cuerpo nos está pidiendo es energía y estos alimentos no son precisamente los que mejores para proveerla. Si sabes que el fin de mes es particularmente atareado y te genera mayor estrés, dale a tu cuerpo una porción extra de frutas y verduras. Procura comer suficiente proteínas, las semillas, como la nuez, la almendra o los cacahuates, pueden ser un gran aleado contra los antojos azucarados. Dotar a tu cuerpo de la energía que necesita te ayudará a lidiar mejor con las temporadas de tensión.
Otra de las actividades que me encanta hacer para desestresarme es dejar salir la creatividad, por muchos años la danza fue mi antídoto, pero en los años recientes he encontrado en la pintura una buena aliada. Finalmente, una de las mejores formas de lidiar con el estrés es desconectarte y salir a la naturaleza. Regálate un paseo por el parque, una buena caminata o porque no una excursión al bosque más cercano. El aire fresco hace maravillas con la tensión porque permite que tu organismo regrese a un estado más armónico y te sientas renovado.
Cuidar tus niveles de estrés es una forma de cuidarte de ti mismo, cuando no atendemos las señales de alerta estás pueden agravarse hasta que terminan expresándose en enfermedades. Aprender a gestionar el estrés es parte de aprender a cuidar de nosotros mismos, en el mundo moderno y acelerado en el que vivimos.
Cuéntame ¿Qué estrategias utilizas para manejar tu estrés?
Gracias por leerme, hasta la próxima semana

