¡Yuju este el primer artículo del 2018! Debo decir que me gusta mucho el año nuevo porque siempre me abre a pensar en miles de opciones. Así que, antes que nada, ¡Feliz año nuevo! Espero que este 2018 esté lleno de oportunidades de salir de tu zona de confort y de nuevas aventuras por emprender, que durante este año tengas la fortuna de aprender cosas nuevas y de crecer en todos los aspectos.
El primero es la Rueda de Vida. Este ejercicio lo incluyo siempre para cerrar el año pues me permite tener un termómetro honesto del estado en que termino. El objetivo principal de la Rueda de Vida es darte una gráfica del grado de satisfacción o plenitud que tienes en cada área de tu vida, en un momento determinado. Al ser un ejercicio visual, puedes tener en una sola vista una buena idea del equilibrio o desequilibrio que tienes. La Rueda de Vida parte de la idea de que somos un todo, representado en un círculo, que incluye diferentes facetas como lo profesional, lo familiar o lo espiritual. Cada una de estas partes simboliza una rebanada del pastel. Ninguna es más importante que otra y todas se complementan entre sí. El ejercicio consiste en rellenar cada rebanada de acuerdo con cómo percibimos que nos encontramos en esa área en específico.
Al final puedes observar aquellas áreas que se encuentran más sanas y aquellas que requieren atención. Esto te ayuda a saber dónde estás y por consiguiente donde necesitas trabajar; por ejemplo, en mi cierre del 2017 descubrí que mi área de salud requiere mucha más atención de la que le he dado y que mis relaciones personales siguen siendo mi área más fuerte. La Rueda de Vida te permite tener una visión global sobre distintos aspectos de tu persona y es una buena forma de reflexionar sobre ti mismo.
Si te interesa puedes encontrar el ejercicio con las instrucciones completas aquí.
Cuando terminas ambas partes tienes la oportunidad de ver en dónde te encuentras y a dónde quieres llegar, con lo que puedes tener claridad sobre la dimensión de la brecha para poder hacer un mejor plan de acción. Lo que me gusta de este ejercicio es que permite resaltar aquellas cosas que me gustan y aquellas que no sobre mí, qué cosas quiero conservar y qué cosas ya no tienen un lugar en mi vida. También me permite resaltar lo que hice bien, aquello de lo que me siento orgullosa y las cosas que debo trabajar.
Puedes encontrar el ejercicio con las instrucciones completas aquí.
Estos dos ejercicios son mi punto de partida para plantear mis metas del año, con ello comenzar a construir el plan de acción que me lleve a realizarlas y que no se queden en el tintero. Espero que te sean de utilidad. ¿Tú cómo construyes tus propósitos de año nuevo?
Gracias por leerme
Hasta la próxima semana

