Estamos llegando a la mitad de Diciembre y sin duda el fin de año se siente más cada vez más cerca, entre las cenas de la empresa, los intercambios de oficina y las compras de temporada, no es muy difícil sentir que el año nuevo está ya a la vuelta de la esquina. Para mi esta semana comenzó oficialmente el cierre de mi año, estos han sido mis últimos días en un proyecto en el que he estado participando desde hace dos años. Esta semana comenzó el proceso de ir entregando documentos y actividades y sobre todo de empezar a dar un paso hacia atrás y permitir que alguien más se vaya ocupando poco a poco de aquello que solía hacer. Debo decir que hay muchas cosas que agradezco de este proyecto, pues me permitió aprender mucho y viajar a lugares dónde nunca había estado. Sin embargo, antes de iniciar el último tercio del año me di cuenta de que esta etapa había cumplido su ciclo en mi vida y era tiempo de soltar.
Aunque este proceso podemos hacerlo en cualquier momento, el cierre de año siempre es un buen pretexto para evaluar que cosas han dejado de aportar a nuestro crecimiento personal y cómo podemos modificarlas o soltarlas para continuar nuestro propio camino. Reflejar un poco lo que vivimos durante el año, nuestros éxitos y nuestros fracasos nos ayuda a aprender más sobre nosotros mismos y nos permite evaluar que tanto nos acercamos a las metas que nos propusimos e incluso si estas metas siguen siendo válidas para tu yo actual.
En los últimos artículos de este año les estaré compartiendo más sobre las herramientas que me ayudan a capitalizar lo vivido y comenzar el siguiente ciclo con toda mi energía y entusiasmo.
Muchas gracias por leerme
Hasta la próxima semana

