Hace unos días, estaba conversando con algunos amigos sobre lo difícil que es encontrar un trabajo de la carrera que estudiaste y dedicarte a las cosas que realmente te apasionan. Sin duda hay disciplinas que se caracterizan por tener pocas opciones de trabajo formal una vez que sales de la universidad, y no niego en absoluto que en este país hay grandes dificultades para el acceso al empleo. Pero también soy alguien muy optimista, siempre lo he sido, tiendo a pensar siempre en los mejores escenarios, aunque no siempre resulten así, y por ello me llamó mucho la atención el gran pesimismo y resignación que hubo en toda la conversación, y más aún, cuando las conclusiones terminaron siendo la declaración de que era imposible para ellos hacer algo de su carrera y habían decidido finalmente abandonar. Escucharlos me entristeció porque el dolor de su decisión era tangible, y era obvio que sus carreras eran importantes para ellos y que era algo que les apasionaba.
Antes de salir de la carrera comencé a trabajar con una Asociación Civil que trabaja con centros comunitarios, y desde ahí mi camino profesional ha sido poco ortodoxo para la disciplina. En algún punto descubrí que no me veía trabajando en una oficina o en una escuela de manera fija, que me gustaba trabajar con proyectos diferentes y que ante todo quería tener control total de mi tiempo. Una vez que esas ideas quedaron claras en mi cabeza, no ha habido nada que me haga cambiar de opinión, y desde ese punto, admito, muchas cosas se complicaron. Tener esa visión para mi desarrollo profesional ha significado muchos momentos de dudas, muchas frustraciones, muchas lágrimas, muchos desánimos, e incluso momentos en que no sé cómo voy a pagar las cuentas, que me han llevado a que en más de una ocasión sienta que estoy tomando la decisión equivocada. Sin embargo, sé lo que me hace feliz, sé lo que hace que me sienta satisfecha y confiar en eso requiere de toda mi valentía para seguir defendiendo mi manera de hacer aquello que amo hacer, y asumir los retos que eso implica.
Hay muchas cosas que aun me cuestan trabajo, y definitivamente aun no tengo todo resuelto, pero me siento satisfecha de ser totalmente leal a mi brújula interna, y agradezco que mis condiciones personales me permitan tomar los riesgos que he tomado. No digo que elegir un camino diferente sea siempre fácil, pero sí creo que siempre vale la pena. Cuando encuentras eso que te apasiona, que hace tus ojos brillen y que te hace sentir que te expandes, necesitas defenderlo, porque encontrar esa sensación no es fácil y al final de cuentas tus sueños están ahí por una razón. Pero sobre todo eres tú quien tendrá que levantarse todos los días y asumir la vida que construyas, que sea una vida de la que te puedas sentir orgulloso y te haga realmente feliz.
Gracias por leerme, hasta la próxima semana

