Mudarse de tu zona de confort

Mis últimas semanas se pueden resumir, en una palabra: caos. En estos días, cambié de casa, cambié de espacio de trabajo, cambié de planes y por un momento todo se ha puesto de cabeza (literal y figurativamente). He pensado mucho en lo que las mudanzas implican, y los cambios que traen consigo, pues no sólo te confrontan con la cantidad de cosas que tienes, (que siempre parecen aumentar en cada mudanza) sino que también, sacan a la luz aquellas cosas que habías metido en los cajones y que habían sido olvidadas. Mudarte te obliga a hacer limpieza de los rincones mas oscuros y empolvados, para redescubrir aquellas cosas que decidiste dejar de usar y revalorar si aun tienen un espacio en tu vida. Abandonar el espacio de confort que es tu casa, siempre te enfrenta con aquello que es valioso y aquello que es momento de dejar para poder ocupar un nuevo espacio y en muchos sentidos encontrar una nueva versión de ti mismo.

DL_Mudarse_Zona_de_Confort_1Una mudanza es un proceso de cambio, que, como cualquier otro, puede ser difícil de afrontar, aun cuando haya sido nuestra decisión. Cuando se inicia un cambio aquello que estaba en orden y tenía un lugar definido, se pone de cabeza y deja entrar el caos que trae consigo la transformación. Aquello con lo que nos sentíamos cómodos deja de ser lo que era y nos obliga a movernos en la incertidumbre. Enfrentarnos a salir de nuestra zona de comodidad nunca es fácil y nos puede generar conflicto. Este punto es cuando normalmente expresamos nuestra resistencia, de repente nada es más perfecto que el espacio conocido, nuestra nostalgia nos hace percibir cualquier cosa nueva como insuficiente y solemos sentirnos temerosos o incluso enojados.

Sin embargo, cuando el caos entra al orden lo energiza, aun cuando nos haga sentir inseguros. Como en una mudanza el cambio nos obliga a evaluar y a discriminar nuestros recursos, lo que representa una buena oportunidad para observarnos y conocernos para así empacar lo que sí necesitamos en esta nueva situación y soltar lo que no. El cambio nos pone en una posición en la que podemos revisar aquellas cosas olvidadas y desempolvarlas o eliminarlas por completo. Esta conciencia nos ayuda a valorar nuestras fortalezas y descubrir aquellas áreas de oportunidad que aun necesitamos desarrollar en nosotros mismos.

DL_Mudarse_Zona_de_Confort_2Cuando aceptamos que el cambio es necesario e importante nos preparamos para asumirlo de la mejor manera, conseguimos cajas y guardamos cuidadosamente cada una de las cosas que valoramos. Cabe decir que, al aceptar el cambio, no necesariamente terminamos con el caos, ni implica que dejemos de sentirnos inseguros, pero si nos ayuda a vivir el proceso con mayor entusiasmo y conciencia de las oportunidades. Cuando estamos en medio de ese cambio es probable que nos llenemos de confusión y no sepamos donde quedan todas nuestras pertenencias, aun cuando hayamos tomado la precaución de etiquetar las cajas, es algo que siempre pasa. El cambio requiere paciencia, todo reaparecerá y encontrará un nuevo lugar con el tiempo.

De todas las veces que me he mudado nunca he sabido qué es más agotador, el proceso de empacar o el de desempacar. Este último nos confronta con el reto de encontrar un nuevo hogar para cada una de esas cosas que nos pertenecen. El proceso de reajuste requiere de apertura y de muchas pruebas y errores que nos permitan aprender a movernos en este nuevo orden de las cosas y a crecer a partir de ello. En este punto el cambio puede ser abrumador porque nos damos cuenta no sólo de las oportunidades sino también de las necesidades que este nuevo espacio nos demanda. Esto implica no sólo hacer uso de aquellos recursos que tenemos más a la mano, también nos obliga a valorar las cosas que podemos hacer en ese momento y aquellas que requerirán de más tiempo, trabajo y recursos antes de estar al cien por ciento en su lugar. Sin embargo, al final de ese caos integramos un nuevo orden que con el tiempo se vuelve familiar y se convierte en nuestro nuevo hogar, dónde volvemos a sentirnos cómodos y seguros.

Mudarte de tu zona de confort no es fácil, pero al final del día tal vez te encuentres en un nuevo espacio, dónde el sol entré con más fuerza en tu ventana y te descubras disfrutándolo tanto o más que antes.

Gracias por leerme, hasta la próxima semana

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