Preguntarnos cuál es nuestra razón de ser o cuál es el motivo por el que existimos, es sin duda algo que todos hemos hecho y seguiremos haciendo a lo largo de nuestra vida. Entender nuestro propósito en el mundo es una de las preocupaciones que a acompañado a la humanidad desde siempre y todos nos lo hemos de cuestionar en algún momento de nuestra existencia. Cuando elegimos una profesión o terminamos una carrera estás preguntas tienden a adquirir una relevancia distinta, pues deseamos que aquello a lo que dediquemos nuestros días tenga sentido y contribuya de alguna manera a una vida plena en la que podamos expresar lo mejor de nosotros mismos. Sin embargo, no siempre es fácil encontrar la actividad que conjunte todo aquello que deseamos. En esa búsqueda para definir aquello en que se unían mis pasiones y lo que necesita el mundo, me encontré con un concepto japonés que me ha parecido bastante interesante y hoy quiero compartir contigo: el Ikigai.
El Ikigai se compone de cuatro elementos, el primero es lo que te encanta hacer, aquello que te apasiona y que te hace sentir entusiasmo sin importar que tan bien se te dé. El segundo elemento es para qué eres bueno, es decir aquellos talentos que tienes y actividades en las que sabes que tienes un buen desempeño sin importar del todo que tanto te gusten. El tercer elemento es aquello que necesita el mundo, lo que tu contexto demanda y es importante para el desarrollo de un mejor entorno, pero además es algo a lo que te interesaría aportar y tienes posibilidades de hacerlo. El cuarto elemento es aquello por lo que puedes ser pagado, este es un rubro interesante porque te pone a pensar actividades concretas en las que te puedes desempeñar y que te pueden permitir sostenerte.
Tu Ikigai son aquellos elementos que cumplen con los cuatro criterios, es decir, algo que te gusta, para lo que eres bueno, es necesario para el mundo y además te pueden pagar por ello. El objetivo de encontrar tu Ikigai es hallar en tus pasiones ese talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo. En un principio es posible que no encuentres algo que cumpla con los cuatro elementos, las relaciones a veces pueden no parecer tan obvias, pero si observas con cuidado te darás cuenta de que tienes áreas en común y que hay elementos que pueden desarrollarse conforme adquieres mayores aprendizajes.
Una de las estrategias que puede ponerte en la dirección correcta es observar los momentos en que brillas, aquellas cosas que hacen que tus ojos se iluminen y te hacen sentir expansión. En esos momentos en que te sientes totalmente tú, en tu mejor versión, es muy probable que estés conectando con tu Ikigai. Hallar tu motivo para existir puede parecer una tarea complicada y que toma tiempo, pero tener una razón para levantarte todas las mañanas aportará sin duda a tu calidad de vida y te ayudará a tener días más plenos ¿Suena bien no?
Si te interesa realizar el ejercicio puedes encontrar las instrucciones y el diagrama aquí. Cuéntame tus descubrimientos encantará leerlos 😉
Gracias por leerme, hasta la próxima semana.

